Sin palabras
Mi primera reflexión viene dada por los momentos de crisis, si podemos llamarlo así. Para empezar os pongo en situación. Conoces a una chica, congenias con ella, tras un período de amistad consigues empezar una relación con ella. Al principio todo va bien, quedas con ella, duermes con ella, tú te acuerdas de ella, ella se acuerda de ti, te vuelves a acordar de ella… Aparentemente la cosa va bien, te apetece pasar cada momento con ella, aprovechas hasta la última gota de tiempo. Como es normal la suerte no va a estar de mi lado, y a pesar de que pase la mayor parte de su tiempo en mi ciudad, es durante el verano que tiene que regresar a la suya.
Empieza la fase de la relación a distancia, temporal, pero a distancia. Por suerte la web 2.0 ayuda bastante para que esta etapa no sea tan jodida. Haciendo algún chanchullo en el trabajo, consigues sacarte unos días de la manga para poder ir a verla. A mitad de verano, para que se haga más llevadero lo que quede hasta que vuelvas a verla. A pesar de algún problema inicial, e incluso la superación de las ganas de que estos días terminaran antes de lo previsto y adelantar la vuelta a casa, resulta ser una buena temporada, divertida, hay sexo, incluso en ocasiones hay amor, o bueno, eso es lo que pienso yo, seguramente si alguna chica me leé podrá decir lo contrario, pero en fin, somos así, todavía quedamos sentimentales en este mundo y ciertas cosas nos parecen amor. Terminamos estos días de la mejor manera posible, o eso pensaba yo.
Cuando vuelves a casa crees que tienes las ideas claras, incluso tienes la sensación de que te estás empezando a enamorar. Volvemos de nuevo a los días de distancia. Y es entonces cuando te das cuenta de lo confundido que estabas, no responde a tus mensajes, apenas ha mandado uno desde que volví de esas minivacaciones, bastante trivial, tampoco hay mails, las conversaciones de chat son cada vez más triviales, ella está más seria, más distante. Y a ti lo que te empieza a invadir es el desánimo, empiezas a pensar en lo que sucedió esos días, si hiciste algo mal, si fue todo puro teatro, si realmente ha merecido la pena el esfuerzo. Te das cuenta de que esta relación lleva dos velocidades, dos tiempos.
Hablar de estas cosas en la distancia siempre me ha parecido muy difícil, es frío, es complicado, no ves sus gestos, ella no ve los tuyos, los tonos de voz pueden llevar a equívocos. Por eso tras un pequeño tanteo parece que hemos decidido postponer nuestros pensamientos hasta el final del verano, bueno, quizá ella, yo sigo pensando lo mismo, sigo pensando que la cosa no puede ir tan mal.
Aunque ahora mismo, lo que más me está quemando por dentro es pensar que ella no tiene palabras, no tiene palabras para decirme que nos pasa, que le pasa… se ha quedado sin palabras….